Connect with us

Voces

Te quiero. Me quiero. Nos quiero.

Rehobot Media

Publicado

on

Te quiero. Me quiero. Nos quiero.

Te quiero, y no solo te quiero.
Te quiero olor del café por las mañanas.
Te quiero rosa y naranja en el cielo otoñal del Sur.

Te quiero amanecer en tu pecho.
Te quiero el gato ronroneando en mi oído.
Te quiero una salsa para bailar pegados .
Te quiero un pájaro construyendo su nido.
Te quiero el agua del mar Caribe.
Te quiero aurora austral.
Te quiero
Te quiero, y ojalá conmigo.

Me quiero, y no solo me quiero.
Me quiero la mano que acaricia.
Me quiero risa de niña en el parque.
Me quiero petricor y tostaditas calientes.
Me quiero helado de pistacho.
Me quiero nubes esponjosas.
Me quiero descanso de águila.
Me quiero.
Me quiero, y ojalá contigo.

Nos quiero y no solo nos quiero.
Nos quiero verde jardín con flores de colores.
Nos quiero paseo por las tardes.
Nos quiero abeja polinizando.
Nos quiero tecito para la gripe.
Nos quiero baño de agua con espumas.
Nos quiero karaoke y vino.
Nos quiero de blanco y lino.
Nos quiero abrazo de la mamá.
Nos quiero curar las penas.
Nos quiero.

Nos quiero y ojalá juntos, haciendo el amor y con un “para siempre” en la vida.

✍️ @tercapoeta

Continuar leyendo
Pulsa para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Voces

Santo Domingo no colapsa por la lluvia, colapsa por la improvisación

Más allá de la lluvia, las inundaciones urbanas evidencian problemas estructurales y sociales que el país sigue ignorando.

Rehobot Media

Publicado

on

La ciudad que nunca fue preparada para el agua

Cada vez que Santo Domingo se inunda, el discurso parece repetirse: “llovió demasiado”. Y sí, llueve. Llueve fuerte, rápido y con una intensidad que muchas veces paraliza la ciudad en cuestión de minutos. Pero reducir las inundaciones urbanas únicamente a la lluvia es una manera cómoda de evitar el verdadero problema.

El agua no es la única culpable. También lo son la improvisación, el descuido y la costumbre de reaccionar únicamente cuando ya todo está perdido.

Aunque muchos atribuyen esta situación exclusivamente a los fenómenos climáticos, la realidad es que las inundaciones urbanas son también el resultado de años de desorganización territorial, deficiencias en los sistemas de drenaje y falta de conciencia ciudadana.

Las imágenes de calles convertidas en ríos, vehículos arrastrados por las corrientes y comunidades completamente incomunicadas ya forman parte de la rutina informativa del país. Lo preocupante es que hemos comenzado a normalizar una realidad que evidencia que muchas de nuestras ciudades nunca fueron preparadas para enfrentar eventos climáticos intensos.

El cambio climático agrava el problema, sí. Pero también lo hace el crecimiento urbano descontrolado, la falta de planificación y la ausencia de políticas sostenibles capaces de anticiparse a los riesgos.

Las inundaciones urbanas representan mucho más que un problema ambiental. Son también una muestra de debilidad institucional y de falta de visión de ciudad.

Uno de los factores más evidentes es la deficiente infraestructura pluvial. Muchas alcantarillas y sistemas de drenaje fueron construidos hace décadas y hoy resultan insuficientes para manejar el volumen de agua generado por las lluvias actuales. A esto se suma el abandono, la falta de mantenimiento y la acumulación constante de basura y sedimentos que obstruyen el flujo natural del agua.

Pero el problema no termina ahí.

También existe una preocupante falta de educación ciudadana y un sistema de consecuencias prácticamente inexistente. Es común observar cómo desechos sólidos son lanzados en calles, cañadas y filtrantes sin ningún tipo de responsabilidad ambiental. Mientras algunos esperan soluciones exclusivamente del Estado, olvidan que muchas acciones individuales también contribuyen al colapso de la ciudad.

Otro aspecto crítico es el crecimiento urbano desordenado. En numerosas zonas del país se han levantado construcciones en áreas vulnerables, cercanas a cañadas y ríos, reduciendo la capacidad natural del suelo para absorber el agua y aumentando considerablemente el riesgo de inundaciones.

En muchos casos, los intereses económicos han estado por encima de la planificación territorial.

Las consecuencias son profundas. Comercios pierden mercancías, familias ven destruidos sus hogares y miles de personas quedan atrapadas sin poder movilizarse hacia sus trabajos o centros educativos. Además, el agua acumulada y contaminada facilita la propagación de enfermedades, especialmente en sectores vulnerables.

Algunos consideran que las inundaciones son inevitables debido a la intensidad de las lluvias tropicales. Sin embargo, aunque los fenómenos naturales no pueden evitarse completamente, sí es posible reducir considerablemente sus efectos mediante políticas públicas eficientes, inversión en infraestructura moderna y educación ambiental constante.

Países como Japón, Países Bajos, Singapur y Corea del Sur, que enfrentan fenómenos climáticos similares, han logrado disminuir el impacto de las inundaciones gracias a sistemas de drenaje avanzados, estrictos controles urbanos y campañas permanentes de concienciación ciudadana.

República Dominicana necesita avanzar hacia una visión más preventiva y menos reactiva frente a este problema.

Los medios de comunicación, las instituciones públicas y las alcaldías también juegan un papel fundamental. La educación ambiental y la comunicación estratégica deben convertirse en herramientas permanentes para promover cambios reales en la conducta ciudadana y en la gestión del territorio.

Las inundaciones urbanas no deberían verse como accidentes inevitables, sino como el resultado de años de decisiones mal tomadas y problemas ignorados.

Porque una ciudad no se mide únicamente por sus torres, elevados o avenidas modernas. También se mide por su capacidad de proteger a quienes la habitan.

Tal vez el problema no es que en Santo Domingo llueva demasiado.

Tal vez el problema es que seguimos construyendo una ciudad que nunca estuvo preparada para recibir el agua.

 

✍️Anónimo.

Continuar leyendo

Tendencias

Copyright © 2026 Rehobot MEDIA