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RD sale del mapa del hambre: la FAO reconoce el avance y pide no bajar la guardia

La FAO confirmó que República Dominicana salió del mapa del hambre tras reducir la subalimentación por debajo del 2.5 %. El país enfrenta ahora el desafío de sostener el avance y garantizar una alimentación saludable y accesible.

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República Dominicana fue reconocida por la FAO tras reducir la subalimentación por debajo del 2.5 %. | Foto: Presidencia de la República

La República Dominicana vuelve a colocar la seguridad alimentaria en el centro de la agenda nacional y regional luego de que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) confirmara que el país redujo la prevalencia de la subalimentación por debajo del 2.5 % de la población, umbral internacional utilizado para determinar la condición de hambre.

El representante de la FAO en República Dominicana, Rodrigo Castañeda, felicitó al país por este resultado y destacó que el avance responde a una combinación de políticas públicas sostenidas, crecimiento económico, protección social, producción agropecuaria y fortalecimiento de los sistemas de abastecimiento.

La confirmación oficial del logro había sido realizada por el director general de la FAO, Qu Dongyu, el pasado 21 de julio, durante la presentación del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026 (SOFI 2026).

El tema vuelve a cobrar protagonismo esta semana durante la XI Reunión de la Red Regional de Sistemas Públicos de Abastecimiento y Comercialización de Alimentos de América Latina y el Caribe (SPAA 2026), que se celebra en Santo Domingo del 11 al 13 de agosto con representantes de distintos países de la región.

De una tasa cercana al 8 % a menos del 2.5 %

Uno de los datos que permite dimensionar el avance es la evolución registrada durante los últimos años.

De acuerdo con las cifras presentadas por las autoridades, la prevalencia de subalimentación rondaba el 8.3 % en 2020. Para 2026, la República Dominicana consiguió situarse por debajo del umbral internacional del 2.5 %.

El resultado permitió que el país dejara de aparecer en el denominado Mapa del Hambre de la FAO, convirtiéndose en uno de los países de la región que ha alcanzado este nivel de seguridad alimentaria.

La propia FAO ha destacado el caso dominicano como una experiencia de la que otros países pueden extraer enseñanzas, particularmente por la combinación de compromiso institucional, políticas públicas y participación del sector productivo.

Abinader: “No es un punto de llegada”

Durante la apertura de la reunión SPAA 2026, el presidente Luis Abinader valoró el reconocimiento y sostuvo que alcanzar la meta de Hambre Cero no debe interpretarse como el final del esfuerzo.

El mandatario planteó que garantizar alimentos suficientes, nutritivos y de calidad debe entenderse como una cuestión vinculada con la dignidad y la justicia social.

También advirtió que los avances pueden verse afectados por factores externos como los fenómenos climáticos extremos, conflictos geopolíticos, interrupciones en las cadenas de suministro y aumentos en los precios de los alimentos.

Por ello, llamó a fortalecer los sistemas públicos de abastecimiento, apoyar a los productores y agricultores familiares y aprovechar las compras públicas como mecanismo para generar demanda y fortalecer la producción nacional.

La FAO reconoce el papel de las políticas públicas

El representante de la FAO, Rodrigo Castañeda, sostuvo que el resultado dominicano no debe interpretarse como un fenómeno coyuntural.

Según explicó, detrás del descenso de la subalimentación existe una combinación de crecimiento económico, ampliación de la protección social, aumento de la producción y el abastecimiento y liderazgo institucional.

El director general de la FAO ya había resaltado precisamente el compromiso político y la coordinación entre Gobierno, productores y sociedad como elementos importantes de la experiencia dominicana.

Castañeda también ha defendido anteriormente que la erradicación del hambre en República Dominicana era posible mediante políticas articuladas que combinaran producción sostenible, ingresos y programas sociales para facilitar el acceso a los alimentos.

El papel de los programas sociales

La reducción de la subalimentación también ha sido vinculada por el Gobierno con el fortalecimiento de sus programas de protección social.

La iniciativa Supérate, por ejemplo, informó que el programa Aliméntate amplió su cobertura hasta alrededor de 1.49 millones de hogares beneficiarios, mientras que Bonogás alcanza a aproximadamente 1.3 millones de familias.

Estos mecanismos buscan mejorar la capacidad de los hogares vulnerables para acceder a bienes esenciales y forman parte de la estrategia gubernamental de seguridad alimentaria.

Sin embargo, alcanzar el umbral internacional de Hambre Cero no significa que hayan desaparecido todos los problemas relacionados con la alimentación.

El nuevo desafío: comer bien también debe ser posible

La propia FAO ha advertido que el desafío no termina cuando un país consigue reducir la subalimentación por debajo del umbral establecido.

Persisten otros problemas relacionados con la alimentación, entre ellos el costo de una dieta saludable, el sobrepeso y la obesidad y la calidad nutricional de los alimentos disponibles.

Esto coloca a República Dominicana ante una nueva etapa: pasar de garantizar que las personas tengan suficientes alimentos a procurar que esos alimentos sean nutritivos, accesibles y sostenibles.

Es decir, Hambre Cero no puede reducirse únicamente a la cantidad de comida disponible.

¿Puede RD producir lo que consume?

Otro de los elementos destacados durante el encuentro fue la capacidad productiva nacional.

El director ejecutivo del Instituto de Estabilización de Precios (INESPRE), David Herrera Díaz, afirmó que la producción nacional representa aproximadamente el 87 % de los alimentos que consume el país.

Ese porcentaje debe entenderse dentro del universo de productos agropecuarios considerado por las autoridades. Datos previamente publicados por el propio INESPRE, basados en información del Ministerio de Agricultura, situaban la participación nacional en alrededor del 87 % para un conjunto de 61 productos de alta demanda.

La cifra refleja una fortaleza importante, pero también evidencia que existen productos cuya demanda depende considerablemente de las importaciones.

La seguridad alimentaria enfrenta nuevos riesgos

El reconocimiento de la FAO llega en un momento internacional marcado por múltiples factores de incertidumbre.

Los fenómenos climáticos extremos pueden afectar cosechas; los conflictos internacionales pueden alterar las cadenas de suministro; los precios de fertilizantes y combustibles pueden aumentar los costos de producción y las interrupciones logísticas pueden encarecer los alimentos.

Por eso, durante la reunión SPAA 2026, República Dominicana busca compartir experiencias con países como Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

La intención es identificar políticas que puedan mejorar los sistemas de abastecimiento, apoyar a los productores y garantizar un acceso más estable a los alimentos.

El INESPRE confirmó que el país es sede de esta undécima reunión regional.

El verdadero reto comienza después del reconocimiento

La salida del mapa del hambre constituye un logro importante para República Dominicana y un indicador que merece ser destacado.

Pero también plantea una pregunta más difícil: ¿cómo garantizar que este resultado permanezca durante las próximas décadas?

El país tendrá que enfrentar simultáneamente el cambio climático, el crecimiento de la población, la evolución de los precios, las desigualdades territoriales y el costo de mantener una alimentación saludable.

La respuesta dependerá no solo del Gobierno, sino también de los productores, consumidores, empresas, organizaciones sociales y organismos internacionales.

Un logro que ahora debe convertirse en legado

Salir del mapa del hambre es, sin dudas, una noticia positiva para República Dominicana. Pero convertir ese resultado en un logro sostenible será mucho más difícil que alcanzarlo.

Porque la verdadera seguridad alimentaria no consiste únicamente en que nadie pase hambre.

Consiste en que una familia pueda sentarse a la mesa todos los días con la certeza de que tendrá alimentos suficientes, seguros, nutritivos y económicamente accesibles.

Hambre Cero puede ser una meta alcanzada en las estadísticas. El verdadero desafío es conseguir que siga siendo una realidad en cada hogar dominicano.

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