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La libertad llegó tras 23 años: el doloroso caso de tres presos políticos venezolanos

Tres exfuncionarios policiales recuperaron su libertad tras pasar 23 años en prisión en uno de los casos más polémicos del sistema judicial venezolano.

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Luis Molina, Erasmo Bolívar y Héctor Rovaín al salir de prisión, este miércoles 20/05/2026. Foto: Observatorio venezolano de prisiones

Después de 23 años presos, tres policías venezolanos recuperan su libertad en medio de un país marcado por el dolor y la esperanza

Tras más de dos décadas entre rejas, Héctor Rovaín, Luis Molina y Erasmo Bolívar finalmente recuperaron su libertad, convirtiéndose en el cierre de uno de los capítulos más controversiales y dolorosos de la historia política reciente de Venezuela.

Los tres exfuncionarios de la extinta Policía Metropolitana fueron considerados durante años los presos políticos más antiguos del país, condenados por los sucesos ocurridos el 11 de abril de 2002, jornada que dejó 19 muertos en medio de protestas y del efímero derrocamiento del entonces presidente Hugo Chávez.

23 años marcados por el dolor y la separación

Héctor Rovaín ingresó a prisión a los 34 años y salió a los 57, sin poder despedirse de sus padres antes de morir.

Luis Molina dejó a su hija siendo apenas una niña de tres años; hoy se reencontrará con una mujer adulta, casada y con un nieto que aún no conoce.

Erasmo Bolívar pasó 23 Navidades lejos de su familia.

Los tres fueron condenados a 30 años de cárcel en un proceso señalado durante años por organizaciones de derechos humanos como irregular y carente de pruebas concluyentes.

Su liberación ocurrió bajo medidas humanitarias y fue anunciada en medio de crecientes denuncias internacionales sobre desapariciones, muertes en prisión y violaciones a los derechos humanos en Venezuela.

Un símbolo del sufrimiento de muchos venezolanos

La imagen de los tres hombres arrodillados besando el suelo al salir del penal en el estado Lara rápidamente recorrió las redes sociales y se convirtió en símbolo del sufrimiento vivido por cientos de presos políticos y sus familias.

“Me faltarían palabras para expresar todo lo que vivimos allí adentro”, expresó Erasmo Bolívar tras recuperar la libertad.

Durante años, familiares y activistas denunciaron traslados arbitrarios, aislamiento y condiciones difíciles de reclusión que agravaron el sufrimiento emocional de los detenidos y de quienes luchaban por su liberación.

Una historia que refleja el costo humano de los regímenes autoritarios

El caso de estos tres policías representa para muchos venezolanos una muestra de cómo el poder político puede utilizar el sistema judicial como mecanismo de control y persecución.

Diversas organizaciones sostienen que el caso marcó el inicio del deterioro institucional y del uso político de la justicia en Venezuela.

“Con los PM se construyó una narrativa para ocultar responsabilidades reales”, afirmó Alfredo Romero, director de Foro Penal, organización defensora de derechos humanos.

A pesar del tiempo perdido, familiares, abogados y defensores consideran que su salida también representa una pequeña luz de esperanza en medio de un país golpeado durante años por la polarización, la represión y el dolor social.

Esperanza después de la noche

Aunque nada podrá devolverles los años perdidos, la libertad de Rovaín, Molina y Bolívar recuerda que incluso en medio de largos procesos de injusticia, la esperanza puede sobrevivir.

Para muchos venezolanos, esta noticia también se convierte en un llamado a no normalizar el sufrimiento humano, a seguir levantando la voz por los presos políticos que aún permanecen detenidos y a creer que la justicia, aunque tarde, puede abrirse camino.

Nota del editor:

“La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”
— Juan 1:5 ✨

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