Entretenimiento
33 años de Power Rangers: la generación que creció diciendo “¡es hora de morfear!»
Tres décadas después de su estreno, los Power Rangers continúan formando parte de la memoria de una generación que creció frente al televisor esperando escuchar una frase que anunciaba que la batalla estaba a punto de comenzar: “¡Es hora de morfear!”
Hay series que simplemente pasan por la televisión y otras que terminan formando parte de la infancia. Power Rangers pertenece, sin dudas, a la segunda categoría.
Este viernes 28 de agosto, se cumplen 33 años del estreno de Mighty Morphin Power Rangers, la producción que llegó a la televisión estadounidense en 1993 y que rápidamente se convirtió en uno de los mayores fenómenos infantiles de la década de los 90.
Para millones de niños que crecieron durante aquella época, la llegada de los Power Rangers significó mucho más que una nueva serie. Era una cita después de clases, una conversación obligada en el colegio y, para muchos, el motivo perfecto para correr a casa antes de que comenzara el próximo episodio.
Jason, Kimberly, Billy, Zack y Trini entraron en escena como cinco adolescentes de Angel Grove elegidos por Zordon para convertirse en defensores de la Tierra. Junto a ellos aparecieron personajes que se volvieron inolvidables: Alpha 5, Rita Repulsa, Goldar y, posteriormente, Tommy Oliver, quien se convertiría en uno de los Rangers más queridos de toda la franquicia.
Una generación aprendió a “morfear”
Para quienes eran niños en los 90, resultaba difícil permanecer indiferente ante aquella combinación de artes marciales, trajes de colores, monstruos gigantes y robots que parecían sacados de la imaginación de cualquier niño.
El Ranger Rojo, el Ranger Negro, la Ranger Amarilla, el Ranger Azul y la Ranger Rosa se convirtieron rápidamente en personajes reconocibles en hogares de todo el mundo.
Y entonces llegaba el momento que todos esperaban.
“¡Es hora de morfear!”
La frase anunciaba la transformación de los protagonistas y, casi siempre, el comienzo de una nueva batalla contra las criaturas enviadas por Rita Repulsa.
Después venían los golpes, las piruetas, los Putties, los gritos de los villanos y, cuando parecía que todo estaba perdido, la aparición del Megazord.
Para un niño de los 90, pocas cosas podían ser más emocionantes que ver cómo aquellos cinco vehículos se unían para formar un gigantesco robot dispuesto a salvar el día.
De la televisión al patio de la escuela
El fenómeno no se quedó en la pantalla.
Los Power Rangers llegaron a juguetes, videojuegos, historietas, disfraces, coleccionables y una enorme cantidad de productos que hicieron que la franquicia se convirtiera rápidamente en un fenómeno comercial y cultural.
La serie original fue producida utilizando una particular combinación de escenas grabadas con los actores estadounidenses y material de acción procedente de la producción japonesa Super Sentai, una fórmula que ayudó a construir el universo visual que millones de espectadores terminaron haciendo suyo.
La primera temporada presentó la fórmula que terminaría convirtiéndose en sello de identidad de la franquicia: adolescentes con personalidades diferentes, problemas propios de su edad, artes marciales, monstruos y una amenaza que debía ser enfrentada trabajando en equipo.
Y quizás ahí estaba parte de su encanto.
No siempre ganaba el más fuerte.
Ganaban cuando trabajaban juntos.
Tommy llegó y cambió la historia
Si existe un personaje que merece un capítulo aparte en esta historia, ese es Tommy Oliver.
Su llegada como el Ranger Verde marcó uno de los momentos más recordados de la serie. Inicialmente presentado como rival de los protagonistas y bajo el control de Rita Repulsa, terminó convirtiéndose en uno de los integrantes fundamentales del equipo.
Más adelante asumiría también el papel del Ranger Blanco, consolidándose como uno de los personajes más importantes de toda la franquicia.
Para muchos fanáticos, Tommy fue aquel personaje que demostró que incluso quien comenzó como enemigo podía encontrar su lugar entre los héroes.
145 episodios que marcaron una época
La etapa original de Mighty Morphin Power Rangers se extendió durante tres temporadas y acumuló 145 episodios, convirtiéndose en la producción más emblemática de los primeros años de la franquicia.
Su éxito fue tan grande que, para diciembre de 1993, la serie ya había sido vendida a 72 países.
Y mientras los episodios continuaban llegando a las pantallas, los personajes comenzaban a formar parte de la vida cotidiana de sus seguidores.
Había niños que elegían su color favorito.
Otros querían tener el morpher.
Algunos soñaban con conducir un Megazord.
Y seguramente más de uno intentó imitar alguna de aquellas patadas voladoras en el patio de la casa.
Los recuerdos que no necesitan morpher
Con el paso de los años llegaron nuevas generaciones de Power Rangers: Zeo, Turbo, In Space, Lost Galaxy, Time Force, Dino Thunder y muchas más.
La franquicia continuó transformándose y sumando equipos, poderes y universos diferentes. Sin embargo, para quienes conocieron primero a los Mighty Morphin, existe una conexión especial con aquella primera generación.
Porque no se trata solamente de recordar una serie.
Es recordar las tardes frente al televisor.
Los comerciales que parecían durar una eternidad.
Las meriendas mientras comenzaba el episodio.
Las discusiones entre amigos sobre quién era el mejor Ranger.
Los juguetes que algunos todavía conservan.
Los cumpleaños con disfraces.
Las películas.
Los videojuegos.
Y aquella canción de apertura que, incluso después de más de tres décadas, basta con escuchar sus primeros acordes para transportarnos inmediatamente a los años 90.
Una franquicia que se negó a desaparecer
Lo que comenzó el 28 de agosto de 1993 como una serie infantil terminó convirtiéndose en una franquicia internacional con décadas de historia.
En 2023, varios integrantes del elenco original volvieron a reunirse para el especial Mighty Morphin Power Rangers: Once & Always, producido para celebrar los 30 años de la serie.
Pero quizás el mayor triunfo de los Power Rangers no esté en la cantidad de temporadas, películas o juguetes que produjo la franquicia.
Está en algo mucho más sencillo.
Treinta y tres años después, todavía recordamos quién era nuestro Ranger favorito.
Y eso dice mucho de la huella que dejaron.
Hoy, mientras una nueva generación descubre otros héroes y otras historias, quienes crecieron en los 90 pueden mirar hacia atrás y recordar aquella época en la que salvar el mundo parecía tan sencillo como reunir a cinco amigos, levantar el morpher y gritar:
¡Es hora de morfear!